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A la libertad en globo -final-

22 diciembre, 2009

Brindis por la libertad. A dos mil metros por debajo de ellos estaban las minas, los perros feroces y las alambradas de espino de la “franja de la muerte“. Entonces, unos haces de luz blanca perforaron la obscuridad, al examinar  el cielo con sus reflectores los guardias fronterizos comunistas. Günter Wetzel gritó: “!Maldición¡, !nos buscan¡”.

 

   Los haces de tres reflectores se fundieron en una sola y gruesa columna de luz que se elevaba inciertamente hacia ellos. Durante unos momentos escalofriantes, el globo casi fue alcanzado por el haz de luz. Strelzyk aumentó la llama del quemador y el globo subió hasta una altura de 2.600 metros, donde el frío es intenso, tratando de dejar atrás las luces blancas que peinaban el cielo.

   Petra Wetzel se arrodilló en el suelo de metal y abrazó a su asustado hijo Andreas, en espera de las balas trazadoras que indudablemente desgarrarían la cubierta del globo y pondrían fin a la vida de todos sus tripulantes.

   Veintitrés minutos después de haber comenzado el vuelo, el quemador de gas casi se extinguió. Peter y Günter trataron desesperadamente de conseguir una llama más grande, pero fracasaron. Los 44 kilos de gas propano se habían consumido. Al aproximarse al suelo, veían con detalle las colinas, los bosques y las granjas de la zona. Poco después, con un estrecimiento, el globo chocó con una joven acacia y cayó al suelo con estrépito. Había terminado el vuelo de veintiocho minutos, pero las dos familias ignoraban aún si estaban a salvo.

   “Venid.  Andaremos en dirección de la luna“, dijo Günter Wetzel, y juntos se deslizaron por la orilla de un maizal recién cosechado hasta ganar la protección de un bosquecillo. Dejando a las mujeres y los niños en la espesura, los dos hombres llegaron a un granero.

   En él había una carreta con el nombre del granero, algo no acostumbrado en la Alemania Oriental. En ese momento, llegó un coche patrulla de la policía de Naila, que había recibido informes de los habitantes del lugar acerca de la aparición de un platillo volante.

  -¿Estamos en Occidente?- Preguntó Peter a gritos. -Sí -respondió un policía. Peter y Günter se abrazaron a los agentes y exclamaron: ” !Lo hemos logrado¡ !Lo hemos logrado¡ “

   Wetzel encendió una bengala roja, señal convenida de que no había peligro, y las mujeres y los niños corrieron a través del maizal  para abrazar a los suyos. Entonces, Frank Strelzyk, con lágrimas en los ojos, volvió al globo, de donde sacó una botella de vino espumoso que Petra había puesto a bordo.

   En la comisaría de Naila, todos alzaron las copas y brindaron por la libertad.

 

–  Fin  –

 

Fotografía: Panta rhei. Flickr. 
Texto: Jürgen Petschull. 1979.
Fuente: Selecciones R&D, Mayo 1980, pp 128-139; condensado
de Der Stern, 1979; © GMBH & CO, Hamburgo, Alemania.

A la libertad en globo -I-

A la libertad en globo -II-

A la libertad en globo -III-

A la libertad en globo -IV-

A la libertad en globo -V-

A la libertad en globo -VI-

From → Reportajes

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