Skip to content

A la libertad en globo -V-

6 diciembre, 2009

Además, desde que la policía descubrió el último globo cerca de la frontera, los dos amigos temían que todas las tiendas de tejidos de la parte sur de la Alemania del Este hubieran recibido orden de dar parte de quien comprara más de unos cuantos metros de tela de apretada trama y resistente al aire.

   Aún así, durante las siguientes semanas, las dos familias recorrieron más de 4.000 kilómetros en automóvil y visitaron casi cien poblaciones tratando de comprar cuerda de nilon, tafetán y cutí de colchones. Günter Wetzel, que había acompañado a su amigo en los primeros viajes de compras, se encerró en el sótano de los Strelzyk y empezó a coser los escasos trozos de telas de diversos colores que habían podido reunir.

   El 14 de agosto, Peter Strelzyk regresó a su casa en automóvil, cansado e irritado. Doris le recibió, murmurando: “He dejado el periódico en el cuarto de estar. Mira la página dos…”

  Vió una pequeña fotografía en la que aparecían un barómetro, un reloj de pared, una navaja y unos alicates. El titular decía: “La Policía Popular solicita su ayuda”. Strelzyk siguió leyendo, con creciente pánico: “Después de ser utilizados para cometer un delito grave, las artículos que aquí aparecen fueron abandonados por los criminales”. A la descripción detallada de los objetos encontrados seguía este aviso: “Todos aquellos que puedan proporcionar informaciones acerca de las personas que estuvieron en posesión de estos artículos deben ponerse en contacto con la Policía Popular”.

   A partir de entonces, Günter Wetzel casi no se levantaba de su asiento ante la máquina de coser. Era corriente que trabajara veinte horas todos los días. Después de retirar todos sus ahorros, las dos mujeres y Peter Strelzyk continuaban buscando en las tiendas telas apropiadas. En Magdeburgo compraron veinte metros de cuerda de nilon; en Weimar, sesenta metros de cutí de colchón; en Halle hicieron un hallazgo extraordinario, 150 metros de tejido de nilon. Sus existencias crecían con telas de todos colores. El 14 de septiembre, en un almacén de Jena, compraron los últimos treinta metros de tela que necesitaban. Inflado, su globo tendría un diámetro de veinte metros y una altura de veinticinco, casi el mismo tamaño y la misma forma que una casa de nueve pisos. Habían construido uno de los globos de aire caliente más grandes de los hechos en Europa.

(Continuará)

Fotografía:cosmoturismo.blogspot.com
Texto: Jürgen Petschull. 1979.
Fuente: Selecciones R&D, Mayo 1980, pp 128-139; condensado
de Der Stern, 1979; © GMBH & CO, Hamburgo, Alemania.

A la libertad en globo -I-

A la libertad en globo -II-

A la libertad en globo -III-

A la libertad en globo -IV-

From → Reportajes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: