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La última morada de los Incas (y VI)

1 noviembre, 2009

 m 3

 Las principales calles de esta ciudad en las nubes son escaleras.; hay más de cien, grandes y pequeñas. La escalinata que sirve de avenida central sube desde el nivel inferior, entre docenas de casas, hasta llegar a la cima del pueblo. Vista desde las montañas que la dominan, Machu Picchu se eleva al cielo como una fortaleza inexpugnable capaz de ser defendida por un puñado de hombres; abajo, en la distancia, la cinta plateada del Urubamba se retuerce como una herradura al pie de la ciudad.

 A las defensas naturales de la ciudadela se añadieron dos murallas, una interior y otra exterior, así como un foso, mientras que una complicada cerradura de madera tallada fue adosada a la puerta principal. Todos estos elementos de defensa parecen indicar que la ciudad fue un importante baluarte interior del imperio y tal vez un santuario dedicado al culto de los antepasados y otras prácticas religiosas.

 En el sitio que luego se llamó la Plaza Sacra Bingham encontró los restos de un grandioso templo de granito blanco con un blanco trono ceremonial y numerosos nichos que probablemente servían para guardar los objetos del culto. Pero el más impresionante de sus descubrimientos fue el hallazgo de los muros primorosamente tallados de una mansión con “tres ventanas orientadas hacia el sol naciente“, al igual que en la legendaria morada real desde la cual se dice que partió el primer inca para fundar su dinastía.

 Toda la ciudad converge ascencionalmente como hacia un objetivo divino: el reloj solar de los Incas, que marcaba las estaciones del año para aquel pueblo andino adorador del sol. En el transcurso de la más importante ceremonia de su ritual religioso, que tenía lugar en el solsticio de invierno, ataban al sol a un plinto de piedra que se alzaba en una enorme plataforma, todo ello tallado en una sola y gigantesca roca. (…).

incas_1Es posible que los misterios de la ciudad de Machu Picchu nunca sean totalmente descifrados. Lo cierto es que el que sube a la cumbre de la ciudad y contempla el grandioso panorama que ofrece con los majestuosos Andes al fondo, se siente subyugado por el antiguo e insólito esplendor de aquella desaparecida civilización.

Leer introducción.

Leer cap. II

Leer cap. III

Leer cap. IV

Leer cap. V

Fuente & Autor:  Harland Manchester, Gran Libro de Viajes, Selecciones de Reader´s Digest, 1968.

Imágenes: perou.org

From → Comunicación

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