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La última morada de los Incas (IV)

21 octubre, 2009


Representación de un calendario inca.

Bingham rodeó la colina y ante sus ojos atónitos surgió un espectáculo maravilloso. Primero vio una perspectiva de casi un centenar de bancales escalonados, de unos treinta metros de longitud, admirablemente construidos y sostenidos por muros de piedra: una especie de enorme granja construida en un flanco que parecía ascender casi perpendicularmente hacia el cielo. Sólo dios sabe cuantos siglos antes, ejércitos de albañiles habían construido aquellos muros, cortando y transportando las piedras a mano, sin ruedas ni instrumentos de hierro o de acero, mientras otros pelotones acarreaban, quizás desde el valle, las toneladas de tierra que se necesitaban para darle al suelo la fertilidad que aún conserva.

Hasta hace pocos años los viajeros hacían la última  parte de su jornada montando en mulas, por una tortuosa senda que corre a lo largo de un inmenso precipicio. Hoy un avión le llevará a usted en dos horas desde Lima hasta Cuzco, la capital del antiguo imperio incaico, a 3.500 metros sobre el nivel del mar. Desde allí bajará en un ferrocarril de vía estrecha por el valle sagrado del río Urubamba.

Entrará entonces en el escarpado y sombrío desfiladero que rechazó a Pizarro. Las vías del tren se retuercen entre oscuros farallones a un lado y el torrente del Urubamba, feroz y salpicado de rocas,  al otro. Ante usted surge la última y empinada ladera, de 600 metros de altura; allí era donde los guerreros del Inca atacaban a los intrusos con hondas y mazos. Hoy subirá usted por la carretera Hiram Bingham, un camino estrecho y empinado que, a lo largo de sus ocho kilómetros, tiene catorce curvas de herradura. La ascención de hace en un autobús cuyo guía canta a voz en grito para distraer a sus pasajeros y hacerles olvidar el precipicio que cae a pico sobre el río.

(Continuará).

Leer introducción

Leer capítulo II

Leer capítulo III

Fuente: Harland Manchester, Gran Libro de Viajes, Selecciones Reader´s Digest, 1968.

Fotografía: suqanqa.lamula.pe

Nota: En este post había publicada una imagen de un calendario maya-azteca, lo cual ha sido convenientemente rectificado como podéis comprobar.

From → Comunicación

2 comentarios
  1. corregido, gracias

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  1. La última morada de los Incas (y VI) « obras y reformas del hogar

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