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Como no hacer una reforma,…o sí

26 septiembre, 2009

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La llegada del albañil no debe darnos un susto.

“Buenos dias”, susurró Antonio, el dueño del piso, una 8ª planta; nos abrió la puerta de la casa y entramos los dos con las herramientas de mano intentando no hacer ruido. Eran las 8:00 de la mañana, y no se oía ni una mosca en el bloque de pisos, sólo de vez en cuando el seco ruido del ascensor. Tras atravesar el angosto pasillo, repleto de muebles de cocina y enseres de todo tipo, llegamos al salón, donde dormía la familia. Antonio, el abuelo, era el primero que se despertaba para abrirnos a los albañiles. Por fin entramos en la cocina, nuestro punto de trabajo, donde el dia anterior habíamos picado las paredes y desalojado muebles , ahora esparcidos por media casa. Serían las 8,20 cuando iniciamos las tareas de igualación de los paramentos para su posterior alicatado a media altura. No era una cocina excesivamente grande, unos 10  ó 12 m².  En ese momento, la familia se despertaba; su saloncito hacía de dormitorio, cocina e improvisado wc para el aseo del bebé de 9 meses. El wc estaba inoperativo al tener el agua cortada en ese momento por nuestra tarea. Cuando la familia se fue al trabajo, el abuelo, que se quedó con nosotros de espectador, nos comentó: “Hay que ver la que se lía cada vez que entran los albañiles en una casa. Miedo me da”.

Análisis de texto

1. El orden es el padre en las reformas; la madre es el espacio. Si sabemos repartir todos los volúmenes que estorban para que los profesionales realicen su trabajo, mejor. Si no podemos mover un mueble, cama, t.v., etc, debemos decírselo a un técnico para que nos ayude. Un buen peón ha de ir predispuesto a ayudar al cliente para que las tareas posteriores de acarreo de materiales sean fluidas.

2. Tu casa no tiene por qué dejar de ser tu casa y convertirse en un lugar inhóspito si la reforma es pequeña, como en este caso una reforma de una cocina. Los materiales de construcción  acumulados en la vivienda deben hacerse de forma ordenada y progresiva, sin ocupar más espacio ni tiempo que el debido. Debemos habilitar una zona de nuestra vivienda para nuestra actividad si la reforma es por varias semanas, intentado que no sea una zona común, evitándonos trastornos en nuestro descanso.

3. Las buenas formas y el buen trato entre propietario y constructor puede generar el beneficio del buen entendimiento, y por ende, de la buena terminación de la reforma. 

(seguirá).

Foto: JMiur, Photobucket.

From → Comunicación, orden

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