Angkor: la ciudad perdida en la selva -IV-

Pero mientras existió, el imperio kmer estuvo regido por una extraordinaria casta de príncipes. Para edificar y mantener una capital tan opulenta como la antigua Babilonia, guerrearon sistemáticamente, regresando victoriosos con pueblos enteros reducidos a la esclavitud, a los que hacían trabajar en las canteras para extraer ingentes cantidades de piedra que necesitaban para sus construcciones.
En el valle del caudaloso Mekong talaron la selva para plantar extensos arrozales. Trazaron una extensa red de carreteras pavimentadas y dominaron la ingeniería hasta tal punto, que construyeron un sistema de irrigación más maravilloso aun que sus templos. En los terrenos pantanosos que se extienden en todas direcciones desde el lago Tonle Sap, excavaron acequias y levantaron diques, cruzando la nación con una vasta red de depósitos y canales, algunos de sesenta y cinco kilómetros de longitud, que proporcionaban riego perpetuo a los campos que atravesaban.
Para aplastar a sus enemigos y extender su imperio, los reyes kmer adiestraron una fuerza de doscientos mil elefantes que usaban como caballos de batalla, idearon catapultas para lanzar saetas, mantuvieron una flota de canoas a prueba de flechas y capitanearon formidables ejércitos. Cuando se lanzaban a la lucha, según dice una inscripción de aquella época, “las nubes de polvo que levantaban sus ejércitos oscurecían el sol”.
A pesar de la sangría de sus frecuentes guerras, el pueblo kmer gozaba de un alto nivel de vida. Ésta sólo era dura para los esclavos, que abundaban, y se podían adquirir a vil precio. En los relatos del viajero chino Chu Ta-Kuán consta que “sólo la gente muy pobre carece de sirvientes“. Cautivado por una sociedad en la que “el arroz era fácil de ganar, las mujeres fáciles de conseguir, las casas fáciles de administrar, y los negocios fáciles de llevar”, Chu Ta-Kuán prolongó su estancia once meses para seguir disfrutando de tan buena vida.
(Continuará).
Fuente: El Gran Libro de Viajes de Selecciones de Reader´s Digest, Clarence Hall, 1968.
Fotografía: Trey Ratcliff from Flickr ; www.stuckincustoms.com ; incluye un excelente tutorial de hdr .
Entregas anteriores:
Angkor: la ciudad perdida en la selva
***




Ok, sin ningún inconveniente, paso a enlazarte.
Saludos.
igualmente, saludos