Diplomacia etílica

Entra un parroquiano en el bar, con signos evidentes de estar muy afectado por lo etílico-navideño, y exclama: ” ! camarero, deme un “Fundador“(coñac) y que le den por (piii) al que está detrás del mostrador ¡. El camarero, limpiando la barra con parsimonia, le responde con diplomacia: “Señor, lo tenemos del corriente, y que le den por (piii) al cliente“. A todo ello, salta un tercero y dice: “Pues a mí dame un ciento tres (coñac)…! Y que nos den por (piii) a los tres ¡.
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